martes, abril 30, 2013

I Pedales de Hierro



Domingo 28, 7am, suena el despertador, en la cama nido, David apaga el despertador, por esta noche, ha vuelto a dormir en casa. Se abre la persiana, y se descubre un clima entre divertido y desolador para una carrera en bicicleta por montaña…frío, lluvia y niebla, y según salimos a la calle, un nevado Pagasarri.

Tras algún fallo técnico, llegamos a la salida con el dorsal y todo lo necesario para una marcha por el monte. La gente parece animada pese al madrugón para poder coger dorsal, dan la salida y vamos poco a poco atravesando Trapagarán hasta la subida del funicular, de momento asfalto y buen ambiente y algún que otro grito de animo entre los participantes. Nosotros vamos subiendo poco a poco y sin calma, entre que no he tocado la bici de monte desde el puente de la constitución y que aún sigo con la pierna tocada…(por suerte el martes ya tengo mi reserva para el fisio). Además vamos con un compañero, Tomás, un valiente que se va a hacer los 33km con 1000 y pico metros de subida en una bici de ciclocross con un desarrollo único de 32-18. Pronto empiezan a llamarle Ídolo, héroe..y razón no les falta. Toda la carrera tirándonos como un titán.

Primer avituallamiento. 10km - 800mts de subida

Llegamos al km10, el primer avituallamiento, después de ya 800mts de subida continua y muy poca visibilidad por la niebla. Ahora ya es medianamente llano hasta el segundo avituallamiento, donde me doy cuenta que mi freno de atrás apenas frena, aprovecho el avituallamiento para apretarlo un poco. Por desgracia, en la primera cuesta me doy cuenta de que no era cosa de apretar, aún metido el freno a tope no hay forma de que frene, tendré que tirar el resto de la carrera con el freno delantero…para monte, una muy mala opción.

Algunas cuestas se resistian...como para bajar sin freno...


Tercer avituallamiento y mis manos están ya agotadas, el freno trasero no frena (aún asi lo apreto a muerte por aquello del efecto placebo) y el delantero apenas frena, lo aprieto, pero va en vano, lleva demasiado tiempo aguantando la carga de los dos frenos y ya empieza a dar bien poco de sí, además las fuerzas en mis manos ya no están en su mejor momento. (Hoy, lunes, tengo las manos reventadas de tanto apretar las manetas…)

 Como podemos llegamos a meta, yo sin casi frenos en absoluto frenando con la pierna en el suelo, algunos tramos a pie porque es roca mojada y no hago mas que derrapar con la rueda delantera…Tomás con alguna que otra caída a cuenta de la falta de agarre de las ruedas, la falta de suspensión y los automáticos que no le dejan soltar el pie a tiempo…y David, con un pinchazo en la rueda de atrás que mantiene hasta la meta hinchando la rueda un par de veces por el camino para que aguante…Los tres con barro hasta las orejas, pero muy contentos de la paliza que nos acabamos de pegar, al final la mañana ha levantado y las caras de satisfacción abundan en la cola del lavabicis…Ahora solo toca comer y descansar, ya tenemos otra carrera más encima.

Diversión y barro en una mañana de domingo


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